El camino más rápido para crear un programa es usar código que ya está escrito: una librería. Un objetivo primordial de C++ es hacer más sencillo el uso de las librerías. Esto se consigue convirtiendo las librerías en nuevos tipos de datos (clases), así que incorporar una librería significa añadir nuevos tipos al lenguaje. Como el compilador C++ se preocupa del modo en que se usa la librería - garantizando una inicialización y limpieza apropiadas, y asegurando que las funciones se llamen apropiadamente - puede centrarse en lo que quiere que haga la librería, no en cómo tiene que hacerlo.
Como los nombres se pueden aislar en distintas partes de su programa por medio de los espacios de nombres de C++, puede usar tantas librerías como quiera sin los conflictos de nombres típicos de C.